
Fué un 7 de Diciembre del 2002, un día de invierno, amanecimos a menos 7º en Delicias, pero en mi corazón se sentía el día más cálido y lleno de emociones, porque a las 12 del medidía me encontraría con el hombre de mis sieños para iniciar la aventura de nuestras vidas.
Es casi imposible la velocidad con la que han pasado estos siete años de matrimonio. Dios nos ha permitido vivir tomados de Su mano todo este tiempo.
Con mucho agradecimiento vivimos esta fecha, recordando esos momentos tan padres, pero sobre todo reconociendo que es por el inmenso amor de nuestro Padre que estamos juntos celebrando.
Te amo pollito. ¡Felíz Aniversario!