
¡Ya deseabamos que llegara Pesach! Al acercarse la hora, nos sentimos llenos de emoción, de poder sentarnos a la mesa del Señor y derramar nuestro corazón delante de Él.
Cada elemento de la mesa nos provoca adorarlo y elevar una oración de gratitud por el precio que Cristo, el Cordero Perfecto, pagó para que nosotros pudiermos ser librados de la muerte.
Con humildad reconocemos que no somos nada, pero aún Él decidió poner Su preciosa vida por nosotros.
Ese año solamente estuvimos a la mesa Abraham y yo. Fué una noche memorable, ya que establecimos algúnas notas y tiempos especiales dentro de nuestro Haggadah. Así que, nos
pusimos nuestras mejores ropas, conel color de preferencia para la ocasión; blanco. Y con un espíritu expectante, comenzamos el "Día 14 de Nissan", el día que nuestro amado Redentor entregó su cuerpo para que con Su Sangre quedásemos limpios.
Escuchamos algúnas canciones de adoración acordes con cada momento de la celebración, mientras, sin poder evitarlo, las lágrimas de agradecimiento, adoración, asombro y amor, se hicieron presentes. Terminamos todos moqueados y chorreados de la lloradera, pero también con el corazón felíz de saber que un día veremos cara a cara a nuestro Salvador.....y sin olvidar, súper llenos de la suculenta cena que Dios mismo ideó para tan hermosa fiesta.
Vino Kosher especial para conmemorar y llenar cada una de las 4 copas y un frasco de Haroset hecho en tierras judías; la dulce delicia del perdón, con toques de dátil, canela, uvas y nueces.
Matzo Ball Soup, también conocida como: "lamedicina de las abuelas judías", una sopa con la
cual se inicia la cena. ¡Muy rica! y claro, la ya tradicional pierna de
cabrito. Terminamos casi a la madrugada, pero la verdad, esta fiesta es tan especial para nosotros, que no queríamos que terminara.Gracias Jesús por invitarnos a Tu mesa. Te amamos más que a la vida!